19 mayo, 2019

Buscando el camino de la excelencia

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Passage: 2ª Pedro 1:3

BUSCANDO EL CAMINO DE LA EXCELENCIA.

“Dios utilizó su poder para darnos todo lo que necesitamos, y para que vivamos como él quiere. Dios nos dio todo eso cuando nos hizo conocer a Jesucristo.” (2 Pedro 1:3)

Es cuanto menos curioso. Sería de esperar que después del bautismo los nuevos creyentes iniciaran una etapa de progreso de crecimiento humano y espiritual. No siempre es así.

El bautismo ha venido a ser más una póliza de seguro a la eternidad que el inicio de una etapa vital única, genuina, plena de experiencias maravillosas.

En esta segunda carta del apóstol Pedro nos advierte que si no aspiramos a una vida de excelencia es posible que lleguemos a perdernos y desviarnos del camino iniciado.

Pedro nos propone un desarrollo ascendente para crecer y mantenernos en la FE.

  1. Realizar un esfuerzo constante. La vida alcanza un nivel superior cuando nuestro esfuerzo coopera con la gracia de Dios. La fe es convicción de que el camino de Jesús es verdad y no defrauda, porque en ella encuentra la felicidad y la paz el ser humano.
  2. Ser virtuosos. Vivir con Cristo es ser eficaces en el servicio a Dios y la humanidad. Al mismo tiempo que mostramos con valentía a quien pertenecemos y servimos.
  3. Profundizar en el conocimiento del Señor. En la vida existen muchos sabios teóricos. Sin embargo, al Señor sólo le servimos mediante la práctica de una vida de fe y obediencia. Caminar con Jesús es la mejor y única forma de conocerle.
  4. Dominio propio. El autocontrol es necesario. No somos ángeles, tan solo humanos redimidos. El pecado nos asedia, pero disponemos de la presencia del Espíritu para ayudarnos a vencer sobre él. Y si pecamos y caemos, nos levantamos y seguimos.
  5. Paciencia. Afirmar nuestros pies hacia el cielo cuando la tierra nos golpee con enfermedades, fracasos y decepciones, “… puestos los ojos en Jesús…”
  6. Afecto fraternal. Formamos parte de una gran familia humana. El afecto, el cariño, la comprensión y el abrazo no pueden faltar. Deben ser nuestro pan de cada día.
  7. Que gran palabra, tan próxima a nuestra boca y tan lejana del corazón. En palabras del cantor: “todos sabemos querer, pero pocos sabemos amar”. Que misterio tan profundo, tan sublime y sin embargo tan imprescindible. O el mundo encuentra el camino del verdadero amor o su destrucción está garantizada.

Haremos bien en buscar el camino de excelencia personal, logrando un mejoramiento continuo y armónico de todas las facetas de nuestra vida: física, intelectual, afectiva y espiritual.

Al fin y al cabo esto es lo que espera Nuestro Señor de todos y cada uno de nosotros. Ni más, ni menos.

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